Sistemas a medida para comercios y tiendas

Un comercio vive de tener lo que el cliente busca y de cobrar bien lo que vende. Un sistema simple, hecho para tu local, te ayuda con las dos cosas.

Si te suena alguna de estas

  • El stock del sistema no coincide con lo que hay en las góndolas ni en el depósito.
  • La caja del día no cierra y cuesta encontrar la diferencia.
  • Los precios cambian y hay que actualizarlos a mano en varios lugares.
  • La tienda online y el local venden lo mismo, pero cada uno con su propio stock.

Cómo te podemos ayudar

En un comercio todo pasa rápido: se vende, se cobra, se repone. Por eso el sistema tiene que ser rápido de usar y claro para quien atiende, no solo para el dueño.

Empezamos por mirar cómo trabaja tu local en un día normal: cómo se carga la mercadería, cómo se cobra, cómo se cierra la caja y qué información querés ver al final del día. De ahí sale una propuesta por etapas, con lo más urgente primero.

Qué suele ordenarse primero

  • El stock: un solo lugar con los productos, sus precios y sus movimientos.
  • La caja diaria: ventas por medio de pago y cierre sin diferencias misteriosas.
  • La facturación, conectada con las ventas para no cargar dos veces.
  • Los reportes de lo más vendido, lo que no se mueve y lo que hay que reponer.
  • La conexión con la tienda online, si la hay.

Cómo empezamos

Con una llamada corta en la que nos contás cómo funciona tu comercio y qué es lo que más te complica. Si lo que tenés ya funciona bien, te lo decimos.

Preguntas frecuentes

¿Sirve para un comercio chico, con un solo local?

Sí. Muchas veces conviene más un sistema chico y claro que uno enorme que nadie termina de usar. Se arma con lo que tu local necesita hoy, y crece con vos.

¿Se puede conectar con la tienda online?

En general sí. Se evalúa qué plataforma usás y si permite conectarse o exportar datos, para que el stock y los precios sean los mismos en el local y en la web.

¿Puedo seguir usando mi balanza, mi lector de códigos o mi impresora de tickets?

Muchas veces sí. Antes de proponer algo revisamos qué equipos tenés, para no hacerte comprar de nuevo lo que ya funciona.

¿Te pasa algo de esto?

Contanos cómo trabajás hoy y vemos juntos qué conviene hacer. La primera conversación no te compromete a nada.